Martes 19/5
Activación N°1 14:00 hs
Activación N°2 16:30 hs.
Ficha técnica
Dramaturgia: Violeta Montes
Composición y Dispositivo sonoro: Julián Rocha y Facundo Mauro
Asesoría artística: Influencer_notfound
Escenografía: Magdalena Picco
Texto curatorial: Faustino Mercadal
Diseño gráfico: Frana Zabala
Idea y dirección general: Violeta Montes
Sinópsis:
Dimensiones sonoras para una utopía es una experiencia colectiva que propone un viaje
hacia la imaginación mediante una voz como guía. Los participantes son inducidos a
recorrer calles y rincones a través de una invitación a entrelazar su propia experiencia y los
cimientos de la ciudad.
La cita es en una esquina para luego sumergirnos en imaginarios que resuenan con la
arquitectura y la memoria del Centro Cultural Paco Urondo.
Como dice Eladia Blázquez: “Esta ciudad está embrujada sin saber, por el hechizo
cautivante de volver. No sé si para bien, no se si para mal. Volver tiene la magia de un
ritual”.
ARGUMENTO
Este proyecto nace de la necesidad de retroceder la demanda del productivismo y la
angustia de la desesperanza actual para darle paso a la idea de perderse como parte
fundamental de la experiencia COLECTIVA.
A lo largo de tres meses de residencia en el Centro Cultural Paco Urondo Violeta Montes se
propuso trabajar desde el cuerpo hacia la escritura y paralelamente documentar este trabajo
como herramienta de creación escénica. La escritura como espacio propicio para traducir la
vivencia física.
Observar, investigar y recorrer con la escritura los pasillos de un espacio plagado de historia
dieron lugar a correr el cuerpo del centro de la escena. Esta obra permite un estado de residencia
permanente, dado que su naturaleza nos permite imaginar que podría acontecer en cualquier
espacio con historia.
Pensar la construcción del espacio desde lo sonoro como una guía, como una brújula para un
cuerpo habitado por otros, un cuerpo colectivo.
Todo surge imaginando cómo los espectadores podrian sumergirse “dentro del cuerpo de un
otrx”. Que el cuerpo lo ocupe el público, sacarlo del lugar de espectador y traerlo dentro de la
escena para que sea creador del acontecimiento, que sea actor del mismo.
Inspirada en Camila Sosa, con su idea de que hay que abandonar el deseo, Lucrecia Martel
promoviendo imaginar otra realidad y Leonor Silvestri la obliga a pensar que solo queda
fascismo. Violeta se repregunta ¿y si solo queda travestismo?
Otro motor de la acción fue la repentina muerte de Claudia Rodríguez referente chilena
travesti histórica. Militante por los derechos de la salud sexual integral y los derechos humanos,
artista pobre y poco valorada en latinoamérica, pero sobre todo una voz potente con ideas sobre
el futuro a quién Violeta le tenía una profunda admiración, ella decía que lo que más le dolía
era imaginar los siglos de travestis que habían pasado por este mundo y no habían tenido
la posibilidad ni de haber escrito una carta de amor.
Violeta considera que el arte es un espacio de resistencia, a partir de esta premisa nace la idea de
realizar un archivo mutante de nuestros imaginarios colectivos. Por eso una parte fundamental
de este proyecto es recolectar relatos anónimos de personas travestis y trans (y de todas las
personas que quieran escribir). Con el fin de proponer una pausa para que los sujetos se
sumerjan en la práctica de imaginar y escribir, con todo lo que eso implica, para seguir
propagando la utopía travesti como un virus.
